Les presentamos a Taylor Horton, voluntaria en Nepal.
Sin categorizar · junio 22, 2026 · 2 min read
Taylor Horton tiene 19 años y vive en Freetown, Massachusetts. Acaba de terminar la secundaria y en otoño comenzará sus estudios de psicología en la Universidad Estatal de Salem. Le gusta esquiar, andar en bicicleta, leer y pasar tiempo con su familia. Taylor fue voluntaria en el programa de verano de Volunteering Solutions en 2011.
¿Por qué decidiste ser voluntario en el extranjero con Volunteering Solutions en Nepal?
La principal razón por la que elegí Volunteering Solutions fue su bajo costo. Además, su sitio web me pareció muy sencillo y útil. En general, tuve una muy buena impresión de la organización. Elegí Nepal porque, por alguna razón, me atrajo más que los demás países. Siempre me ha interesado el budismo y sabía que Nepal tenía una gran población budista. En definitiva, Nepal me pareció un lugar increíble y tenía muchas ganas de ir.
¿Cómo describirías tus actividades diarias como voluntario?
Como voluntario, me despertaba y desayunaba. Luego me preparaba para el día y bajaba a la sala de los niños para ayudarles con sus clases particulares. Después de la clase, los niños hacían sus deberes y yo les ayudaba. Durante el recreo, jugaba con ellos a juegos como ajedrez, escondite y fútbol. Después del almuerzo, volvía a pasar tiempo con los niños. Más tarde, salía con los demás voluntarios a visitar lugares de la zona. Los fines de semana tuve la oportunidad de visitar templos, ir de excursión a Chit Wan y practicar puenting.
¿Cuál fue lo mejor de tu viaje?
Es difícil elegir un solo momento destacado de mi viaje. Me encanta aprender sobre una cultura completamente nueva. Disfruté mucho viendo las diferencias entre mi país y Nepal. Dicho esto, también me encantó conocer a todos y cada uno de los niños. Todos tenían personalidades increíbles. Por último, el puenting fue otra parte increíble de mi viaje. Fue una de las experiencias más emocionantes que he vivido.
¿Cómo ha influido esta experiencia en tu futuro?
Este viaje ha impactado mi vida de muchas maneras positivas. Cambió por completo mi perspectiva de la vida. También me hizo darme cuenta de lo mucho que debo valorar lo que tengo en casa. Además, me enseñó la belleza de una vida sencilla. En el ámbito profesional, me hizo descubrir mi amor por los niños y mi deseo de ayudarlos. Por eso, después de la universidad, quiero unirme al Programa de Desarrollo Juvenil del Cuerpo de Paz.