Conoce a Sonam Sadhnani – Voluntario en Camboya
Sin categorizar · junio 22, 2026 · 3 min read
Sonam Sadhnani reside en Singapur. En julio de 2013, participó como voluntaria durante dos semanas en el Programa de Voluntariado para el Cuidado Infantil en Camboya, organizado por Volunteering Solutions. Disfrutó muchísimo de su estancia en Camboya y, en esta entrevista, comparte su experiencia con otros voluntarios.
¿Por qué decidiste ser voluntario en Camboya?
Esta es mi primera vez como voluntaria, y mucho menos viajando sola. Por eso decidí ser voluntaria en un lugar más cercano a casa. Además, Camboya siempre ha sido un lugar que he querido visitar, simplemente porque el país ha avanzado muchísimo desde su pasado bastante difícil. ¿Qué mejor manera de conocer el país que tener la oportunidad de trabajar con la gente local a diario?
Describe tus actividades diarias como voluntario.
Tras inscribirme para trabajar en un orfanato, mi tarea principal consistía en acompañar a los niños a un centro de aprendizaje local, donde me proporcionaban los recursos necesarios para elaborar planes de clase de inglés e impartirlas diariamente. Durante mi trabajo, les enseñé a los niños un poco sobre Singapur, el país donde he vivido toda mi vida, y otros países que he visitado, como Australia e Indonesia. Los niños fueron muy receptivos, sobre todo porque la mayoría, si no todos , nunca habían salido de Camboya. Mis clases incluían la enseñanza de rimas infantiles sencillas, el alfabeto y los números. Pasábamos los descansos viendo películas y haciendo manualidades con los niños.
¿Qué tal te pareció ser voluntario en Phnom Penh?
Personalmente. Cuéntanos un poco más al respecto.
Phnom Penh es, sin duda, un país que merece la pena visitar. Guardaré cada recuerdo con mucho cariño. Desde comer grillos (por primera vez) hasta empujar nuestro tuk-tuk atascado en la inundación, pasando por recorrer la ciudad en moto… Son experiencias totalmente nuevas que probablemente atesoraré para siempre. Pero, sobre todo, echaré de menos las sonrisas de la gente local, que a menudo nos saludaba cuando simplemente viajábamos en nuestros tuk-tuks o paseábamos por la ciudad. También echaré mucho de menos a los voluntarios con ideas afines que comparten mi pasión por contribuir a un mundo mejor, y a los niños maravillosos de los que me he encariñado.
¿Cómo te ha ayudado esta experiencia a crecer personal y profesionalmente?
He aprendido a ser más flexible y a aceptar que no todo sale según lo planeado. He aprendido a adaptarme a un entorno menos cómodo. Y, sobre todo, he aprendido a bajar la guardia y a permitir que la gente se acerque, algo con lo que antes tenía muchas dificultades.
¿Qué consejos les darías a los futuros voluntarios que vayan a Camboya?
Es cierto que la procrastinación es parte de nuestra naturaleza. Personalmente, me tomó bastante tiempo confirmar mi plaza de voluntariado. Mirando hacia atrás, me alegra mucho haber dado ese paso y haber regresado con tantas historias para compartir con mi familia y amigos. No hay nada más gratificante que ver a alguien sonreír en agradecimiento por el tiempo que le dedicaste. Además, ve con la mente abierta y una buena actitud, y con disposición para trabajar con cualquier persona. Estoy segura de que el programa será tan increíble como lo fue para mí.